3 aspectos importantes sobre las reparadoras de crédito

 1. ¿Cuál debe ser el monto de la deuda para recibir ayuda?

Las reparadoras de crédito trabajan con clientes que deben al menos $30,000 en tarjetas de crédito, préstamos o tarjetas departamentales. Los usuarios deben estar atrasados en sus pagos o en estado de sobreendeudamiento y tener alguna incapacidad financiera para pagar.

Algunas reparadoras financieras negocian descuentos de hasta 70% en la deuda inicial, luego crean un plan de ahorro que liquida la deuda y le entregan al cliente un certificado de liquidación de deudas.

Se debe tomar en cuenta que, aunque los administradores de deudas ofrecen reducciones sustanciales en sus deudas, no pueden prometer un % concreto; más bien, el porcentaje vendrá determinado por los acuerdos del administrador con cada institución financiera con la que tenga una deuda.

Las instituciones que piden dinero en efectivo o depósitos en una cuenta personal deben evitarse a toda costa; es casi seguro de que se trata de una estafa.

2. ¿Cuánto cuesta contratar a una reparadora financiera?

Dependiendo de cada reparadora de crédito, el costo puede variar. Por ejemplo, por cada $10,000 de deuda inscrita en el programa, el precio mensual podría ser de $55. Mientras que el costo de liquidación sería del 10% de la reducción de la deuda que se recibe. Sin embargo, debido a que todo esto ya está incluido en el plan de ahorro mensual, usted no tendrá que hacer ningún pago extra al concluir el programa.

3. ¿Una reparadora ayuda a salir del buró de crédito?

Las empresas de reparación de crédito son una buena manera de ahorrar dinero, pero no eliminan la deuda del buró de crédito; de hecho, ninguna institución puede hacer eso. Su gestión crediticia en las instituciones financieras formales siempre será registrada por las Compañías de Información Crediticia (CIC).

Sin embargo, una vez que su deuda sea pagada, una empresa de reparación de crédito puede ayudarle a reintegrarse al sistema crediticio, ya que muchas instituciones financieras pueden negarse a otorgar préstamos a personas que tengan una mala marca reciente en su historial de crédito.